domingo, 18 de mayo de 2008

EL APRENDIZ DE INDIANA JONES Y EL TEMPLO DEL FUEGO


LA BÚSQUEDA: EL DIARIO SECRETO


Segundas partes nunca fueron buenas (bueno, excepto Terminator2, El Señor de los anillos: Las dos torres, El retorno de jedi o Eduardo manospenes2, por supuesto!!) y La Búsqueda: el diario secreto no sería una de esas excepciones que rompen la regla.
Alto, me gustaría aclararles que todo esto no significa que la película no llegue a ser entretenida, trepidante, divertida y en algún momento ingeniosa, pero lo que pasa es que es más de lo mismo pero elevado a la máxima expresión, y se acaba convirtiendo en un producto cansino y aburrido. Parece ser que la Disney intenta sacarle petróleo a sus franquicias cinematográficas, y tal como ha pasado con los puñeteros Piratas del Caribe, podremos encontrarnos con una tercera, cuarta, o quinta parte de este casposillo imitador de Indiana Jones de pacotilla.
En esta ocasión el cazatesoros Ben Gates deberá seguir una serie de complicadísimas pistas para demostrar la inocencia de su abuelo en el asesinato de Abraham Lincoln y para ello bla, bla, bla , bla… historia poco creible y enrebesada que no supera ni convence como lo hizo la primera parte allá por el 2004. Les he de confesar que cuando fui a verla hace cuatro años salí del cine gratamente sorprendido, con una sensación de haber visto una de esas películas de acción y aventuras como no hacía tiempo. Lo único que me desagradó fue ver a su protagonista.
De nuevo Nicolas Cage hace gala de sus grandes dotes interpretativas (escena de acción: expresión de sorpresa-empanamiento; escena de suspense: expresión de sorpresa-alelamiento…) a la altura de los grandes clásicos del género como Pocoyo, Pikachu o Pingu. Todo ello se ve reforzado por el gran trabajo de los profesionales de peluqueria y maquillaje que lo acaban convirtiendo en el hermano pequeño de Boris Carloff: estirado, “liftingneado”, con un blanqueado de dientes excesivo y con una peluca que parece írsele moviendo a lo largo de los minutos.
La acción se desarrolla a ritmo frenético a lo largo de muchas localizaciones como Nueva York, París o Londres, sin dudar en ridiculizar a los habitantes de Francia o del Reino Unido… (Viva EEUU, la inteligencia personificada), para finalizar en el famoso Valle de los Presidentes o Monte Rushmore donde en su interior descubren (cójanse los pantalones) el expolio y reconstrucción de la ciudad de oro perdida, inspirada en la atracción del Templo del Fuego de Port Aventura!!! (risas). Desde mi punto de vista creo que los personajes secundarios son los que acaban dándole un poco de emoción a películas como ésta y, si en la primera parte la responsabilidad recaía sobre Sean Bean (Boromir del SDLA), en esta ocasión le toca el turno al gran Ed Harris (El Show de Truman, Una historia de violencia, Apollo 13…) y de nuevo a un desaprovechado Sadusky, Harvey Keitel (Pulp Fiction, Red Dragon, El piano…). Si a esto le sumamos la acertada banda sonora de Trevor Rabin, que vuelve a repetir con una base musical característica, tendremos un par de razones para poder justificar la desafortunada elección de volver a caer en las redes de la Búsqueda.

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