domingo, 18 de mayo de 2008

DE OCA A OCA Y SALTO PORQUE ME TOCA


JUMPER

Doug Liman es uno de esos directores a los que se les va cogiendo cariño a medida que se van viendo sus películas… bueno, hasta el momento en que uno sale de ver la última y se pregunta si realmente era él quien la había dirigido o había sido un tipo alemán que tenía un nombre muy parecido al suyo.
Si repasamos un poco su carrera como director veríamos que después de flirtear con la comedia en sus dos primeros trabajos, dio un gran salto de calidad con E caso de Bourne (2002), demostrando a todo el mundo que no sólo de James Bond se nutre el cine de espias. Seguidamente le tocó rodar con dos super estrellas como Angelina Jolie y Brad Pitt en Sr. y Sra. Smith (2005), y consiguió entretener a toda la familia con una comedia de agentes secretos muy bien orquestada. Y ahora le ha caído en las manos una verdadera patata caliente, un film que parte con la etiqueta de Blockbuster y que tiene todos los números de convertirse en una nueva franquicia, con dos o tres partes posteriores pero, ¿será así?.
Su argumento, aún siendo una burda copia de las habilidades demostradas por Son Goku en Bola de Drac o por un más contemporáneo Hiro Nakamura, es bastante llamativo: un joven adquiere un poder milenario que le permite teletranpostarse en el espacio; un atractivo Hayden Christensen dejará el lado oscuro de la fuerza para convertirse, sin comerlo ni beberlo, en un Jumper; repentinamente adquirirá esta habilidad que le permitirá robar todos los bancos que se le antoje y realizar en una sola mañana actividades tan diversas como tomarse un café en París, hacer sur en las Maldivas, una siestecita en el kilimanjaro o conseguir el teléfono de una chica Polaca en Río de janeiro. El problema es que la chulería y la prepotencia del personaje ejercen un efecto contrario en el espectador que, en lugar de identificarse con el protagonista, le llega a coger bastante tirria por lo lelo que parece. Christensen confesaba que quería elegir cuidadosamente cada uno de los papeles que protagonizaría después de encarnar a Anakin Skywalker en Star Wars, ya que no quería convertirse en el nuevo Mark Hamill y encasillarse en un personaje; pues les aseguro que no ha de ser uno muy avispado cuando le cae en sus manos un guión que empieza con la frase “No siempre he sido así, antes era una personal normal, un pringao, como vosotros”, para darse cuenta que no tiene en su poder una nominación a los Óscars¿ no les parece a ustedes?.
Como siempre sucede en estas películas, para mantener el equilibrio del universo aparecerá un grupo de mercenarios encargados de destruir a los saltadores del tiempo, los Paladines, que estarán capitaneados por un siempre efectivo Samuel L.Jackson, que no tendrá otra misión que ser el hombre del saco de los Jumpers. A Samuel lo hemos visto caracterizado de muchas maneras, pelo afro en Shaft y pulp fiction, trencitas jamaicanas en Jackie Brown, o calborotas en Star Wars; pero en Jumper se lleva la palma de la cutrez y mal gusto: parece un puñetero clic de famobil com ese pelo de color “blanco españa” que parece que se lo hayan insertado en la cabeza como las pelucas de los muñequitos de marras.
La verdad es que los Paladines y los Jumpers aparecen de la nada y se quedan en eso, en unos simples calificativos para unos personajes que no tiene nada de trasfondo, ni una historia, ni unos precedentes ni nada de nada, confiriéndole a todo ello una apariencia de gran queso grullere por la cantidad de agujeros que presenta la historia que nos intentan contar. De igual manera hay dos personajes que me dejaron un poco traumatizado: el primero seria la amiguita con derecho a roce de Christensen, Rachel Bilson, que a pesar de acompañar al protagonista en gran parte de la película aporta menos a ésta que el mueble que tengo en el comedor de mi casa, y el segundo es la madre del muchacho, Diane Lane, que aparece menos que Marlon Brando en Superman, y que por lo visto lo abandonó de pequeño con su padre y ahora es la jefa de los Palantines (no entiendo nada se lo aseguro) .
Dadas las circunstancias, todo este acúmulo de despropósitos hacen de Jumper una clara candidata para convertirse en una de las peores película de ciencia ficción del año, pero como hoy estoy un poco sentimentaloide no me gustaría dejarles con un mal sabor de boca y por eso les recomendaré un par de cosillas: su duración , 83 minutos, perfectos para dar una buena cabezada en las cómodas butacas de los multicines; y su banda sonora, compuesta por John Powel, que colaboró también en los dos anteriores trabajos del director y es el responsable de las dos posteriores partes de Bourne, the Italian Job y de X-men: la decision final.
Al menos, si se desesperan tanto como yo después de verla siempre les quedará disfrutar de una buena composición musical.

EL APRENDIZ DE INDIANA JONES Y EL TEMPLO DEL FUEGO


LA BÚSQUEDA: EL DIARIO SECRETO


Segundas partes nunca fueron buenas (bueno, excepto Terminator2, El Señor de los anillos: Las dos torres, El retorno de jedi o Eduardo manospenes2, por supuesto!!) y La Búsqueda: el diario secreto no sería una de esas excepciones que rompen la regla.
Alto, me gustaría aclararles que todo esto no significa que la película no llegue a ser entretenida, trepidante, divertida y en algún momento ingeniosa, pero lo que pasa es que es más de lo mismo pero elevado a la máxima expresión, y se acaba convirtiendo en un producto cansino y aburrido. Parece ser que la Disney intenta sacarle petróleo a sus franquicias cinematográficas, y tal como ha pasado con los puñeteros Piratas del Caribe, podremos encontrarnos con una tercera, cuarta, o quinta parte de este casposillo imitador de Indiana Jones de pacotilla.
En esta ocasión el cazatesoros Ben Gates deberá seguir una serie de complicadísimas pistas para demostrar la inocencia de su abuelo en el asesinato de Abraham Lincoln y para ello bla, bla, bla , bla… historia poco creible y enrebesada que no supera ni convence como lo hizo la primera parte allá por el 2004. Les he de confesar que cuando fui a verla hace cuatro años salí del cine gratamente sorprendido, con una sensación de haber visto una de esas películas de acción y aventuras como no hacía tiempo. Lo único que me desagradó fue ver a su protagonista.
De nuevo Nicolas Cage hace gala de sus grandes dotes interpretativas (escena de acción: expresión de sorpresa-empanamiento; escena de suspense: expresión de sorpresa-alelamiento…) a la altura de los grandes clásicos del género como Pocoyo, Pikachu o Pingu. Todo ello se ve reforzado por el gran trabajo de los profesionales de peluqueria y maquillaje que lo acaban convirtiendo en el hermano pequeño de Boris Carloff: estirado, “liftingneado”, con un blanqueado de dientes excesivo y con una peluca que parece írsele moviendo a lo largo de los minutos.
La acción se desarrolla a ritmo frenético a lo largo de muchas localizaciones como Nueva York, París o Londres, sin dudar en ridiculizar a los habitantes de Francia o del Reino Unido… (Viva EEUU, la inteligencia personificada), para finalizar en el famoso Valle de los Presidentes o Monte Rushmore donde en su interior descubren (cójanse los pantalones) el expolio y reconstrucción de la ciudad de oro perdida, inspirada en la atracción del Templo del Fuego de Port Aventura!!! (risas). Desde mi punto de vista creo que los personajes secundarios son los que acaban dándole un poco de emoción a películas como ésta y, si en la primera parte la responsabilidad recaía sobre Sean Bean (Boromir del SDLA), en esta ocasión le toca el turno al gran Ed Harris (El Show de Truman, Una historia de violencia, Apollo 13…) y de nuevo a un desaprovechado Sadusky, Harvey Keitel (Pulp Fiction, Red Dragon, El piano…). Si a esto le sumamos la acertada banda sonora de Trevor Rabin, que vuelve a repetir con una base musical característica, tendremos un par de razones para poder justificar la desafortunada elección de volver a caer en las redes de la Búsqueda.