lunes, 5 de noviembre de 2007

CASPER Y SUS AMIGOS NECESITAN UNA MADRE




EL ORFANATO

Considerado como uno de los platos fuertes de Sitges, el Orfanato tomó la responsabilidad de abrir la gala inagural de un exigente festival, y no defraudó (a casi nadie). Precedida de una enorme publicidad en todos los medios debido a la selección para los Oscar, la ópera prima de J. A. Bayona se presentaba como una apisonadora, un ciclón de éxito, y eso era tan emocionante como peligroso. Un servidor de ustedes estaba bien prevenido hacia tantos elogios y buenas críticas porque en más de una ocasión ya había patinado por llevar las expectativas demasiado altas. Así que hice un formateo rápido en mi cabeza intentando eliminar toda la información previa y me dispuse a entrar como un agnóstico científico.
Bayona nos cuenta la historia de una madre-coraje que compra el caserón donde se había criado para convertirlo en una residencia de niños discapacitados. En medio de la inauguración de éste, su hijo desaparece, y Laura empieza a tener extrañas visiones y recuerdos.
Ante todo he de decirles que el Orfanato me pareció una muy buena película, pero no caigamos en el calificativo de una gran película, que es diferente. En 110 minutitos me encontré con una historia a caballo entre el drama, el suspense, el terror y la serie B, todos ellos muy bien llevados y resueltos gracias a un guión que deja pocas o casi ninguna laguna argumental. Por eso pienso que sería un error caer en el tópico de decir que estamos ante una película de fantasmas, o en la nueva los Otros, ya que aquí nos encontramos con algo más.
Los sentimientos y miedos de la protagonista, Laura (una inconmensurable Belén Rueda), van creciendo a lo largo del metraje llegando a cautivarles por completo. También me gustaría resaltarles las creibles interpretaciones de los dos personajes infantiles principales que aparecen, cosa difícil en muchas películas de hoy en día: un Simón que sería un clón del hijo de Ana Obregón y el Conde Lequio pero sin ser tan repelente, y un perturbado y cabroncete Tomás, con máscara de tela incluída, escondiendo una deformada cara que recuerda al joven John Merrick, más conocido como el hombre elefante. Los sustos también se van sucediendo, no les voy a engañar, pero creo que están bien dosificados y acertados. Por último destacar a la veterana actriz catalana Montserral Carulla que, en una camaleónica caracterización, aporta el elemento más freak de la película, llegando a estar un poco fuera de tono debido al surrealismo de las situaciones en las que participa.
No es de extrañar que al niño de la trini le ha haya salido una película tan bien parida ya que con sus cortometrajes, Mis vacaciones y Temporada baja, ya demostró su gran capacidad para contar historias, siendo el punto álgido de su carrera los diferentes videoclips rodados para los grandes CAMELA. Sí, sí, me han oído bien, y por eso les invito a ojear el video de Cuando zarpa el amor del grupo de marras en el youtube, una historia del oeste que a muchos otros pimpollos realizadores patrios ya les hubiera gustado rodar.

AHORA ESTOY Y AHORA ME VOY




EL TRUCO FINAL (El Prestigio)

Hace tiempo que un servidor de ustedes le echó el ojo a un talentoso director llamado Christopher Nolan, creador de la extraordinaria Memento, la genial Insomnio o la más que correcta Batman Begins. No es de extrañar que cada vez que leía alguna noticia relacionada con él me invadiese una sensación de curiosidad y ansiedad por ver con qué era capaz de sorprendernos… Pues bien, quien quiera ver una película de Nolan debería saber previamente que se encontrará con una película diferente, una película que le exigirá un pequeño esfuerzo mental ya que ésta se escapará de la clásica narración a la que nuestro intelecto está acostumbrado de “inicio, nudo y desenlace”. Digo todo esto para que ninguno de ustedes se pueda sentir “indignado” o “estafado” después de ver una película de este señor, ya que no es la primera vez que al bueno de Chris le pitan los oídos al final de las proyecciones de sus películas. En El Truco final, Nolan vuelve a utilizar la deconstrucción narrativa, recurso estilístico común a otros de sus films, mostrándonos con una elegancia irrefutable recortes de una historia confusa que irán convergiendo con el paso de los minutos en un relato coherente y extraordinadio. De esta manera el espectador tomará un papel activo en la narración, descubriendo como un niño curioso los entresijos de su argumento.
El Prestigio es un thriller de venganza, una historia de superación personal con toques fantásticos ambientada en la Inglaterra del S. XIX, en donde dos magos que se conocen desde hace años y que aparentemente les une una interesada amistad se convertirán en eternos rivales por un capricho del destino.
El elenco de actores que nos encontramos es considerable, empezando por Sir Michael robaplanos Cain (actuando con una naturalidad tal como si se lavase los dientes), Christian fondoncete Bale (los dos vuelven a repetir con Chris después de Batman Begins y continuarán en la siguiente entrega de la saga), Hugh Lobezno Jackman y el siempre correcto David Bowie. Para mi gusto la nota discordante corre a cargo de Scarlett Johanson, embutida en todo momento en vestidos varias tallas más pequeñas cuál morcilla de Burgos, consigue únicamente distraer innecesariamente al espectador “patillero” medio masculino, aportando más bien poquito dado que sus dotes interpretativas son fruto de un respetable curso CCC por correspondencia.
Al igual que sucedió con Memento, el guion está firmado también por su hermano Jonathan, cosa que demuestra que las mejores creaciones del director han sido siempre fruto del trabajo conjunto con su hermano. Rodada con una exquisitez y seriedad impropias del cine actual más preocupado en gastarse millones en explosiones y en mostrar historias a ritmo de videoclip, El Truco Final ha conseguido, con unos irrisorios 40 millones de dólares de presupuesto, aspirar a convertirse en una pequeña joya cinematográfica, una pequeña gran película que irá ganando, se lo aseguro, con el paso de los años. Resto ansioso por ver que sacará Nolan de su chistera creativa la próxima vez que nos veamos.