

EL ORFANATO
Considerado como uno de los platos fuertes de Sitges, el Orfanato tomó la responsabilidad de abrir la gala inagural de un exigente festival, y no defraudó (a casi nadie). Precedida de una enorme publicidad en todos los medios debido a la selección para los Oscar, la ópera prima de J. A. Bayona se presentaba como una apisonadora, un ciclón de éxito, y eso era tan emocionante como peligroso. Un servidor de ustedes estaba bien prevenido hacia tantos elogios y buenas críticas porque en más de una ocasión ya había patinado por llevar las expectativas demasiado altas. Así que hice un formateo rápido en mi cabeza intentando eliminar toda la información previa y me dispuse a entrar como un agnóstico científico.
Bayona nos cuenta la historia de una madre-coraje que compra el caserón donde se había criado para convertirlo en una residencia de niños discapacitados. En medio de la inauguración de éste, su hijo desaparece, y Laura empieza a tener extrañas visiones y recuerdos.
Ante todo he de decirles que el Orfanato me pareció una muy buena película, pero no caigamos en el calificativo de una gran película, que es diferente. En 110 minutitos me encontré con una historia a caballo entre el drama, el suspense, el terror y la serie B, todos ellos muy bien llevados y resueltos gracias a un guión que deja pocas o casi ninguna laguna argumental. Por eso pienso que sería un error caer en el tópico de decir que estamos ante una película de fantasmas, o en la nueva los Otros, ya que aquí nos encontramos con algo más.
Los sentimientos y miedos de la protagonista, Laura (una inconmensurable Belén Rueda), van creciendo a lo largo del metraje llegando a cautivarles por completo. También me gustaría resaltarles las creibles interpretaciones de los dos personajes infantiles principales que aparecen, cosa difícil en muchas películas de hoy en día: un Simón que sería un clón del hijo de Ana Obregón y el Conde Lequio pero sin ser tan repelente, y un perturbado y cabroncete Tomás, con máscara de tela incluída, escondiendo una deformada cara que recuerda al joven John Merrick, más conocido como el hombre elefante. Los sustos también se van sucediendo, no les voy a engañar, pero creo que están bien dosificados y acertados. Por último destacar a la veterana actriz catalana Montserral Carulla que, en una camaleónica caracterización, aporta el elemento más freak de la película, llegando a estar un poco fuera de tono debido al surrealismo de las situaciones en las que participa.
No es de extrañar que al niño de la trini le ha haya salido una película tan bien parida ya que con sus cortometrajes, Mis vacaciones y Temporada baja, ya demostró su gran capacidad para contar historias, siendo el punto álgido de su carrera los diferentes videoclips rodados para los grandes CAMELA. Sí, sí, me han oído bien, y por eso les invito a ojear el video de Cuando zarpa el amor del grupo de marras en el youtube, una historia del oeste que a muchos otros pimpollos realizadores patrios ya les hubiera gustado rodar.
Considerado como uno de los platos fuertes de Sitges, el Orfanato tomó la responsabilidad de abrir la gala inagural de un exigente festival, y no defraudó (a casi nadie). Precedida de una enorme publicidad en todos los medios debido a la selección para los Oscar, la ópera prima de J. A. Bayona se presentaba como una apisonadora, un ciclón de éxito, y eso era tan emocionante como peligroso. Un servidor de ustedes estaba bien prevenido hacia tantos elogios y buenas críticas porque en más de una ocasión ya había patinado por llevar las expectativas demasiado altas. Así que hice un formateo rápido en mi cabeza intentando eliminar toda la información previa y me dispuse a entrar como un agnóstico científico.
Bayona nos cuenta la historia de una madre-coraje que compra el caserón donde se había criado para convertirlo en una residencia de niños discapacitados. En medio de la inauguración de éste, su hijo desaparece, y Laura empieza a tener extrañas visiones y recuerdos.
Ante todo he de decirles que el Orfanato me pareció una muy buena película, pero no caigamos en el calificativo de una gran película, que es diferente. En 110 minutitos me encontré con una historia a caballo entre el drama, el suspense, el terror y la serie B, todos ellos muy bien llevados y resueltos gracias a un guión que deja pocas o casi ninguna laguna argumental. Por eso pienso que sería un error caer en el tópico de decir que estamos ante una película de fantasmas, o en la nueva los Otros, ya que aquí nos encontramos con algo más.
Los sentimientos y miedos de la protagonista, Laura (una inconmensurable Belén Rueda), van creciendo a lo largo del metraje llegando a cautivarles por completo. También me gustaría resaltarles las creibles interpretaciones de los dos personajes infantiles principales que aparecen, cosa difícil en muchas películas de hoy en día: un Simón que sería un clón del hijo de Ana Obregón y el Conde Lequio pero sin ser tan repelente, y un perturbado y cabroncete Tomás, con máscara de tela incluída, escondiendo una deformada cara que recuerda al joven John Merrick, más conocido como el hombre elefante. Los sustos también se van sucediendo, no les voy a engañar, pero creo que están bien dosificados y acertados. Por último destacar a la veterana actriz catalana Montserral Carulla que, en una camaleónica caracterización, aporta el elemento más freak de la película, llegando a estar un poco fuera de tono debido al surrealismo de las situaciones en las que participa.
No es de extrañar que al niño de la trini le ha haya salido una película tan bien parida ya que con sus cortometrajes, Mis vacaciones y Temporada baja, ya demostró su gran capacidad para contar historias, siendo el punto álgido de su carrera los diferentes videoclips rodados para los grandes CAMELA. Sí, sí, me han oído bien, y por eso les invito a ojear el video de Cuando zarpa el amor del grupo de marras en el youtube, una historia del oeste que a muchos otros pimpollos realizadores patrios ya les hubiera gustado rodar.



